
Nuestro programa de recuperación no es profesional, se basa en una serie de principios que en su mayoría han sido adoptados y adaptados del programa de recuperación para bebedores problema ofrecido por Alcohólicos Anónimos, cada día los miembros de Al-Anon y Alateen tratamos de aplicar en nuestras vidas alguno o varios de estos principios, esto propicia cambios de actitud al enfrentar nuestros problemas.
Nuestro Programa

Nuestras reuniones
Cuando acudimos a nuestras reuniones compartimos nuestra experiencia, fortaleza y esperanza; poniéndo énfasis en los principios que hemos aplicado y el resultado que de ello hemos obtenido. Reuniones frecuentes de estudio, tomando como tema alguno de estos principios, fortalecen nuestros esfuerzos personales para operar pequeños cambios en nuestras vidas. Nos esforzamos diariamente por obtener progreso, no perfección.

Nuestros principios
La estructura básica de nuestros principios es la siguiente:
Los Doce Pasos.
Las Doce Tradiciones.
Los Doce Conceptos de Servicio.
Utilizamos además:
Los lemas de Al-Anon / Alateen.
La Oración de la Serenidad.
LOS DOCE PASO
LAS DOCE TRADICIONES
LOS DOCE CONCEPTOS DE SERVICIO
Nuestra literatura
La literatura de Al-Anon se entiende mejor cuando se utiliza junto con otros instrumentos del programa.
Cada linea de nuestros libros y folletos nos ayudan a fortalecer la recuperación
Literatura sugerida
El capítulo “Usemos los instrumentos” del libro: De la Supervivencia a la Recuperación: crecer en un hogar alcohólico (SB-21),”, describe las tantas ideas y técnicas útiles que los miembros de Al-Anon utilizan para aliviar los efectos del alcoholismo. Este libro comparte las experiencias de los miembros de Al-Anon que crecieron con la enfermedad y cómo han encontrado la recuperación a través de los Grupos de Familia Al-Anon.

Al-anon es
"Vive y deja vivir" nos libra de la inclinación a criticar, juzgar, censurar y desquitarnos.
Quiero lo mejor para aquellos a quienes amo. Valoro cada vez más la alegría de participar plenamente en la vida. Y decido permitir a otros gozar de esta a veces difícil pero provechosa bendición de aprender a través de sus experiencias.
Cuando vivo mi propia vida plenamente, es más fácil dejar a otros que vivan la suya. El sentirme vivo me pertenece a mí. Ruego porque otros sean bendecidos de la misma forma.